Ejercicio Terapéutico

Aunque a simple vista parezcan lo mismo, no es igual hacer ejercicio que hacer ejercicio terapéutico. La mayor diferencia está en el objetivo y en quién lo guía.

EJERCICIOREHABILITACIÓN

a person holding a green object in their hand
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El ejercicio físico es el que todos conocemos: caminar, nadar, ir al gimnasio, hacer yoga… Es movimiento para mantenernos activos, sentirnos bien y cuidar la salud. Cualquier persona puede hacerlo por su cuenta o con ayuda de un entrenador.

Va dirigido a personas sanas, sin lesiones ni patologías activas.

En cambio, el ejercicio terapéutico va un paso más allá.

Es movimiento, sí, pero con un propósito terapéutico y personalizado. Está diseñado por un fisioterapeuta para recuperar una lesión, aliviar el dolor o prevenir que vuelva a aparecer.

Es un tratamiento con objetivos clínicos concretos, prescrito y supervisado por un fisioterapeuta.

Está diseñado para recuperar una función, reducir dolor o prevenir recaídas tras una lesión o enfermedad.

Por ejemplo, tras una lumbalgia, una operación o un esguince, el cuerpo necesita volver a moverse, pero con control, progresión y sentido.

Ahí entra el ejercicio terapéutico: te ayuda a recuperar la fuerza, la movilidad y la confianza en tu cuerpo.

Ambos son movimiento, pero el segundo es parte del tratamiento y marca la diferencia en la recuperación.

“El ejercicio es un proceso mediante el cual el cuerpo realiza trabajos de naturaleza exigente, de acuerdo con la función muscular y articular, en un entorno clínicamente controlado, dentro de las limitaciones de seguridad, cargando significativamente las estructuras musculares dentro de sus niveles de fuerza, para estimular un mecanismo de crecimiento dentro del mismo” (Ken Hutchins)

significativamente las estructuras musculares

👉 En resumen:

  • El ejercicio físico busca que te sientas mejor.

  • El ejercicio terapéutico busca que te recuperes.